Recuerdos de Navidad

Cuando era niña, en la mañana del día de Reyes, solía despertarme temprano y sola, en silencio ir mirando todo lo que llevaba mi nombre de los numerosos objetos que había colocados junto al árbol de Navidad.

No estaban envueltos. En aquella época no se solían envolver.

Recuerdo un año en que yo tendría seis o siete años, no más, en que entre múltiples juguetes recibí un puzzle de una charcutería. Ese fue el juego que más me gustó. Lo montaba una y otra vez, jugaba con él como si en lugar de un puzzle fuera una tienda y yo vendiera los productos que salían en las piezas que sacaba y encajaba una y otra vez del puzzle terminado. Y eso que había recibido cosas muy bonitas, mucho más valiosas, pero ese puzzle me resultó tan útil y entretenido que no me cansaba de usarlo una y otra vez.

La primera vez que recibí regalos envueltos ya tenía 9 años. Los envolvieron en El Corte Inglés.

Recuerdo especialmente esa Navidad por que fue el único año que no fui a casa de mis abuelos en esas fechas. Me quedé en casa con mi madre y mi hermana. Mi hermana, que había empezado a trabajar hacía poco, me llevó a los grandes almacenes para que escogiera qué quería de regalo. Yo ya sabía la realidad de lo que sucedía esa noche, así que me llevó a que escogiera libremente por toda la tienda. Escogí una Barbie, la Barbie SuperStar, la primera Barbie que se vendía en España. Y también su habitación y un kit de vestuario. Y además escogí a Lucas, el amigo de la muñeca Nancy, que había heredado de ella (mi hermana es 8 años mayor que yo) y a Leslie, la hermana de Lucas y su armario con cama plegable.

Fueron los mejores regalos que tuve por Navidad en toda mi vida. Me los hizo mi hermana con su primer sueldo.

Este es un recuerdo que hace que para mí la Navidad sea tan especial. Es un momento en el que todos aprovechamos para mostrar amor y cuidados hacia otros, hacia quienes más queremos.

¿Cuál es alguno de tus recuerdos navideños de infancia más entrañables?

Azucena Caballero

El hombre que inventó la Navidad.

A Charles Dickens se le conoce por ser el hombre que con su «Canción de Navidad» inventó las navidades tal y como las conocemos hoy en día, con las reuniones familiares, la comida, los regalos, el sentimiento de buena esperanza y caridad…

Antes de él las navidades eran diferentes, más sobrias. Se recordaba el nacimiento de Cristo, se iba a misa, y poco más. No era la fiesta central del cristianismo como sí lo era la Semana Santa y en muchos lugares si había regalos de algún tipo para niños o mayores se concentraban o bien en el día de San Nicolás o en el de la Epifanía. En Inglaterra no se celebraban mucho ni uno ni otro. El de San Nicolás se fue desplazando a Nochebuena, y la festividad de la Epifanía, que siempre se había celebrado como una fiesta con cierto grado de desenfreno y juerga para los adultos, fue prohibida por la Reina Victoria. Le parecía que tanta licencia y desbordamiento festivo envilecía el espíritu de su pueblo. Vamos, que la señora era una represora y como tenía poder, lo ejercía y le quitaba la fiesta a todo el que podía.

Hace algunos años, en 2017, hicieron una película que pretendía mostrar cómo Dickens creó en pocas semanas la que se convertiría en una de las historias más famosas de toda la literatura universal: Canción de Navidad. Y lo hicieron con un largometraje protagonizado por Dan Stevens (sí, el de Downton Abbey y de La Bella y la Bestia) que nos quiere trasladar la intensidad del escritor, su motivación, su imaginario creativo… Para mi gusto ponen a Dickens un poco demasiado acelerado, y le falta profundidad, pero es interesante, y todo aquello que huela a Navidad, a dickensiano y victoriano, me parece que merece una oportunidad.

Si la ves me encantaría que me dijeras qué te ha parecido.

Besos,

Azucena Caballero